La Endeavour Scholarship, impulsada junto a Kallman Worldwide en EXPONOR 2026, llevó a estudiantes de la Región de Antofagasta hasta Huntsville, Alabama, para vivir una experiencia ligada a la ciencia, tecnología e innovación.
Cada dos años, EXPONOR reúne en Antofagasta a empresas, especialistas y tecnologías que están transformando la minería, la energía y otros sectores productivos. Al mismo tiempo, este encuentro abre nuevas oportunidades para las generaciones venideras.
Un ejemplo es la Endeavour Scholarship, iniciativa desarrollada por Kallman Worldwide, organizador del pabellón de EE.UU. en la exhibición, que permitió a estudiantes de la Región de Antofagasta acceder a una experiencia internacional en Space Camp, en Huntsville, Alabama.
Para los estudiantes seleccionados, la experiencia comenzó mucho antes de abordar el avión. Viajar hasta Estados Unidos, conocer nuevas formas de aprendizaje y enfrentarse a desafíos vinculados al mundo aeroespacial significó también representar a su región y al país.
Magdalena Arianna López, estudiante de tercero medio de Tocopilla, beneficiaria de esta iniciativa, reconoce que dimensionar la experiencia no ha sido sencillo. “Aún me ha costado como darme cuenta que de voy a ir a Alabama, voy a ir a Huntsville, voy a ir a un Space Camp. Y la verdad es que estoy súper feliz porque es una experiencia que no cualquiera puede tener. Mi equipo y yo podemos representar a la región, a Chile, gracias a nuestro gran esfuerzo”.
Para Marko Razmilic, presidente de la Asociación de Industriales de Antofagasta, el vínculo con la comunidad también es parte del sentido que atribuye la beca. “Esta iniciativa es extraordinaria. Creo que es justamente el espíritu que demuestra la actividad económica en general para generar valor compartido con su comunidad. Y en este caso, no hay mejor forma de expresarlo que con estas becas tan llenas de estímulos, de sueños, de ideales que generan tanto a las personas, a las chicas y chicos que van a poder concurrir a este centro espacial, sino que, a sus familiares, su entorno y su comunidad”.
La oportunidad no termina en el viaje, también busca entregar a los estudiantes una perspectiva distinta sobre su futuro y sobre las posibilidades que pueden encontrar en áreas vinculadas a la ciencia, la tecnología y la exploración espacial.
Así lo planteó Tom Kallman, presidente y CEO de Kallman Worldwide, durante su encuentro con los jóvenes, “con el tiempo, vamos a necesitar a todos en la Luna. No solo ingenieros, sino que todos pueden contribuir. La sociedad y la humanidad necesitan que todos aporten. Así que sigan su pasión. No escuchen a quienes les dicen que no pueden hacerlo, porque pueden”.
Del viaje a nuevas oportunidades
Tras el viaje, la expectativa es que los conocimientos y nuevas perspectivas adquiridas durante el programa regresen a las aulas y se transformen en nuevas motivaciones y proyectos.
Para Pilar Cabrera, profesora y acompañante de los estudiantes, una de las claves de esta experiencia está en la posibilidad de llevar ese aprendizaje de vuelta a la comunidad. Al respecto, señala que “como profesora de inglés trato de conectar el inglés con las otras disciplinas. Trabajo en el área de mecánica, de electricidad, y esta oportunidad significa no solamente un logro personal, sino que también es ir a conocer y aprender más sobre la innovación, traer de vuelta ese aprendizaje hacia nuestra comunidad, y quizás realizar proyectos y motivar a los estudiantes que se interesen más en esta área”.
La posibilidad de conectar esos aprendizajes con las necesidades de la comunidad ya comienza a tomar forma. En el caso de Magdalena, una de las estudiantes ganadoras, el regreso está asociado a una idea concreta: desarrollar un proyecto dirigido a estudiantes neurodivergentes, utilizando la tecnología como herramienta para apoyar sus procesos de aprendizaje.
Una mirada que va más allá del espacio
La experiencia internacional también permitió ampliar la mirada sobre las disciplinas STEM y sobre cómo distintas áreas del conocimiento pueden converger para desarrollar soluciones y enfrentar desafíos cada vez más complejos. El programa buscó precisamente ampliar esa perspectiva y mostrar a los estudiantes que no existe un único camino para aportar al desarrollo científico y tecnológico.
Ese mensaje también dialoga con el escenario que vive Antofagasta, una región donde la minería y la energía avanzan hacia entornos cada vez más tecnológicos, impulsados por la automatización, la robótica, la inteligencia artificial y la digitalización.
En este contexto, acercar a los jóvenes a experiencias como Space Camp permite conocer otras realidades, identificar nuevas áreas de interés y visualizar oportunidades que quizás antes no habían considerado.


